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PLANIFICACIÓN
DE LAS SALIDAS
En este apartado se incluyen algunos consejos, dirigidos principalmente
a los que se inician en estas actividades, sobre cómo planificar
una salida de esquí de montaña para tener más
opciones de que todo salga bien. Al practicante habitual la mayoría
de lo que se dice aquí le parecerán obviedades.
LA ELECCIÓN DEL ITINERARIO
Buscando un poco vamos a encontrar numerosas reseñas de
cualquier posible itinerario que nos planteemos. Lo más seguro
es acudir a algún libro específico (ver BIBLIOGRAFÍA).
Allí encontraremos una serie de datos fundamentales a la
hora de elegir nuestro objetivo, como el horario, el nivel de dificultad
o la orientación. Además, encontraremos advertencias
sobre posibles zonas con una mayor exposición al peligro
de aludes. El hecho de ir bien documentados aumenta drásticamente
las posibilidades de pasar un buen día en la montaña.
Conviene memorizar bien el recorrido, e incluso estudiarlo en un
mapa cartográfico al mismo tiempo que se examina en la guía,
ya que normalmente este tipo de libros sólo incluyen croquis
orientativos.
Dependiendo de la época del año y del nivel de riesgo
de aludes habrá que elegir entre unos itinerarios y otros.
Por ejemplo, si la temperatura va a ser alta intentaremos evitar
recorridos orientados principalmente al este y al sur.
En cuanto a los aludes, es fundamental conocer el nivel de riesgo
y hacer caso de las recomendaciones que se incluyen en los boletines,
desistiendo de salir a la montaña si las condiciones así
lo aconsejan:
http://www.aemet.es
En todos los sectores existen unos itinerarios que son más
seguros que otros. Dependiendo del nivel de riesgo elegiremos en
consecuencia.
Normalmente, las mismas fuentes que facilitan los boletines facilitan
también la previsión meteorológica detallada,
el otro factor fundamental a tener en cuenta cuando decidimos subir
a hacer esquí de montaña.
En lo que se refiere a la dificultad técnica, habrá
que ser realistas con el nivel del grupo. Se trata de un deporte
para disfrutar, no para sufrir. En este sentido, hay que intentar
evitar ir en grupos demasiado heterogéneos, pues siempre
va a ver alguien que sufra más de la cuenta y otros que se
aburran, lo que al final acaba creando un mal ambiente. Si uno es
un principiante y además no está en buena forma, no
tiene sentido que vaya con un grupo de machacas expertos. En las
guías sobre itinerarios se utilizan sistemas diferentes de
acotación de la dificultad. En esta web se incluye un apartado
sobre como interpretar la graduación.
En cuanto a los horarios, los que aparecen en las reseñas
suelen ser para un montañero medio que sea capaz de subir
300-400 m a la hora de media, pero hay que tener en cuenta que dependiendo
de nuestra forma física y nuestro nivel, la duración
puede variar mucho. Un principiante que además sólo
haga deporte de forma ocasional es posible que sea capaz de subir
poco más de 200 metros a la hora, mientras que un experto
en forma puede subir fácilmente 600 metros a la hora de media.
Eso nos da una idea de la diferencia entre el tiempo total que se
puede invertir en un recorrido y debe tenerse en cuenta a la hora
de planificar los horarios. Además, hay que dejar un margen
amplio para posibles contingencias que nos puedan hacer perder más
tiempo del previsto. Cuanto más numeroso sea el grupo, lo
normal es que se produzcan más demoras durante la marcha.
PREPARAR LA MOCHILA
Hay una serie de elementos que no deben faltar nunca en la mochila
del que se aventura en la alta montaña invernal, aunque luego
cada uno tiene sus propias manías. A modo de ejemplo, voy
a explicar lo que yo siempre llevo en la mía en una salida
normal de un día:
ROPA DE ABRIGO ADICIONAL: Una chaqueta de Goretex, un forro polar
y un buen gorro (si no los llevo puestos), además de unos
guantes que soporten temperaturas bajas. Hay que ponerse siempre
en la peor situación, que es tener que pasar la noche al
raso en caso de percance o extravío. En cuanto a los guantes,
no podemos correr el riesgo de quedarnos sin alguno de ellos si,
por ejemplo, lo perdemos (se lo puede llevar el viento en alguna
parada) o se nos moja, por lo que conviene llevar unos de recambio.
Lo habitual es llevar unos más finos durante la ascensión
para que las manos no suden mucho.
PALA Y SONDA: Para localizar y desenterrar a un compañero
en caso de ser sepultado por un alud. Además, la pala puede
ser muy útil para excavar un agujero en la nieve que nos
sirva de refugio en caso de que las cosas se pongan feas.
CUCHILLAS: Siempre las llevo, y un porcentaje muy elevado de los
días las uso. Conviene llevarlas lo más a mano posible,
puesto que a veces hay que ponerlas en algún sitio incómodo.
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