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ASPE (2645 m)
El Aspe es una montaña de aspecto salvaje, aparentemente
inaccesible. Sin embargo, ofrece tres vías de ascensión
totalmente diferentes, a cual más interesante y recomendable
para el esquí de montaña. La que se describe comienza
en Candanchú, y tras cruzar la zona denominada de "Loma
Verde" se interna en la cabecera del Valle de Aspe, una zona
solitaria con una innivación importante en la que podremos
practicar un esquí de primerísima calidad rodeados
por un entorno sobrecogedor. Sólo se debe hacer con la nieve
totalmente estabilizada, ya que el itinerario discurre por zonas
expuestas donde se acumula mucha nieve.
| Punto de partida |
Aparcamiento de Candanchú
(1550 m) |
| Desnivel acumulado |
1120 m |
| Duración aprox. de la
ascensión |
3 1/2 h |
| Orientación |
N |
| Nivel de dificultad |
S3 |
Partiremos en dirección oeste siguiendo el recorrido de
dos cortos telesquís durante unos diez minutos. Al llegar
al final de los mismos, veremos enfrente nuestro un llano con la
estación motriz de un telesilla (Tortiellas). Tras descender
inevitablemente unos metros, cruzaremos dicho llano dejando el telesilla
a nuestra izquierda hasta situarnos al pie de unas laderas más
pronunciadas, que subiremos por terreno cómodo mientras giramos
algo hacia el sur. En seguida alcanzaremos un rellano situado a
unos 1700 m.
Cruzaremos dicho rellano y continuaremos en la misma dirección
con la vista puesta en un sendero que sube siguiendo una media ladera
hacia el oeste. El sendero es muy visible porque está protegido
por vallas. No obstante, antes de alcanzar el camino hay que flanquear
una ladera muy empinada. Tras el flanqueo seguiremos el camino,
pasando junto a una especie de hoquedad denominada "cueva de
los contrabandistas", y algo después, siempre siguiendo
el camino, haremos un giro hacia el norte que nos situará
en una zona llana, al pie de unas amplias laderas denominadas "Loma
Verde". Nosotros continuaremos subiendo poco a poco hacia el
SO, tratando de ganar la altura necesaria para superar los resaltes
que nos separan del valle que queda escondido enfrente nuestro,
pero no más altura de la necesaria para no tener que bajar
demasiado. Esta es la parte clave de la ascensión, en la
que se debe prestar más atención.
Finalmente, llegaremos a un punto, situado a unos 2030 m en que
un profundo valle quedará a nuestros pies. Es la cabecera
del Valle de Aspe (o circo del Aspe). En este punto nosotros giraremos
hacia el sur, para internarnos en el valle, tratando de perder la
menor altura posible, aunque inevitablemente tendremos que bajar
unos metros en busca de terreno cómodo, para continuar subiendo
ligeramente en una media ladera muy expuesta a los aludes y desprendimientos
de las laderas que quedan a nuestra izquierda.
Así alcanzaremos un rellano a unos 2150 m. Al sur, en frente
nuestro quedará un collado muy marcado entre los murallones
rocosos del Aspe y de la Llena de la Garganta.
Ascenderemos hacia ese collado dando un ligero rodeo por la derecha
y por encima de unos resaltes rocosos con la finalidad de buscar
la pendiente menos pronunciada.
Tras unas pendientes finales bastantes fuertes, llegaremos a la
Brecha de Aspe, a 2425 m, en la divisoria con el Valle de Aisa,
y donde nos juntaremos probablemente con multitud de montañeros
y esquiadores provenientes de la vertiente sur, mucho más
frecuentada.
Desde allí, la continuación es evidente. Subiermos
directos hacia el este por el amplio hombro que desciende por el
pico. Tras rodear por el sur una cota secundaria, alcanzaremos un
colladito entre esa cota y la cima principal. Dependiendo de la
cantidad de nieve dejaremos allí los esquís o continuaremos
para alcanzar en pocos minutos el Aspe.
La bajada la haremos siguiendo el mismo recorrido. Una vez nos
internemos en el valle, donde es muy probable que encontremos muy
buena nieve por ser una zona sombría y protegida, tal vez
nos interese bajar un poco más y luego poner las focas para
remontar hasta Loma Verde, e incluso ascender hasta lo alto de loma
verde si nos quedan fuerzas para sacar el máximo partido
a las bajadas, en lugar de remar siguiendo la media ladera que hemos
hecho a la ida.

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